Die erste Beratung ist kostenlos zum Kennenlernen.

¿Cómo hacer frente a las conductas obsesivas- compulsivas?

 

 

 

 

 

 

„En mi casa lo saben todos pero fuera no lo cuento a nadie“.

Nadie sabe cómo sufre una persona cuya cabeza no puede pensar en otras cosas que cerrar constantemente el cerrojo de su casa, quitar el polvo de los muebles, lavarse las manos, ordenar los libros simetricamente en la estantería, etc. sin dejar de preocuparse si se ha hecho esto correctamento o no. Los rituales de repetición de una acción es lo único que relaja el pensamiento constante.

La mayoría de las personas que sufren pensamientos obsesivos cuentan que éstos ya se instalaron desde la adolescencia. Son obsesiones que parecen tener un sentido ya que la mente pretende controlar y prevenir contra microbios, desorden, despistes, etc. En el momento de tener esteos pensamientos la persona esta convencida de hacer lo correcto cuando actua de manera compulsiva.

Son obsesiones de la mente que juegan una mala pasada e impulsan a un comportamiento compulsivo.

¿Qué se puede hacer para relajar la mente de estos impulsos invasivos?

 En una terapia cognitivo-conductual se aprende fundamentalmente  a interrumpir el círculo viscioso que se ha instalado entre mente y acción. Esta reeducación se hace de manera paulatina y consciente hasta que se haya eliminado.

10 reglas para afrontar el pánico

   1) Comenzar a hablarlo: El ser humano al poner palabras a sus sufrimientos tiene la posibilidad de comprenderlos, Redefinir la postura y encontrar los propios recursos para superarlo.

2) Aguantar el pensamiento obsesivo y resistir a obedecer a la mente de ejecutar el pensamiento.

3) Relativizar para afrontar el miedo. Intentar racionalizar la situación. Ver hasta qué punto la conducta es producto de una reacción al estrés. Darnos cuenta de la propia respiración,  tensión corporal y de los pensamientos.

4) ¿Qué podemos hacer para calmarlo? Darnos cuenta de que no existe peligro de muerte.

5) Pensar en qué sería lo peor que me podría pasar, para darse cuenta de lo sinsentido e irreal que es nuestra preocupación.

6) Observemos lo que está sucediendo realmente en nuestro cuerpo en el aquí y ahora, y no lo que temamos que pudiera pasar.

7) Esperemos y aguantemos un poco al miedo para que se pase. No luchemos ni huyamos de él sino aceptémoslo.

8) Cuando ya no aumenta el malestar, el miedo desaparece.

9) Pensemos siempre que es bueno afrontar el miedo y no evitarlo.

10) Centrémonos en el avance conseguido.

 

 

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